
Carta al madridismo
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TL;DR
Esta carta abierta analiza el estado actual del Real Madrid, abordando la necesidad de rendición de cuentas por parte de la presidencia, el impacto de la corrupción sistémica y una reestructuración radical de la plantilla que involucra a Mbappé y Mourinho.
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Primero que nada, a pesar de lo que muchos puedan pensar (algo que nunca me ha importado), no soy un "oficialista", sino un "madridista". Es una pena que uno tenga que empezar una carta así con esa aclaración, casi como una excusatio non petita, casi como una disculpa. Pero es importante decirlo porque lo que afirmo aquí lo afirmaría igual con cualquier presidente que hubiera actuado de la misma manera que Florentino.
Por lo tanto, todo es debatible: ¿queremos cambiar jugadores? ¿Queremos cambiar al entrenador? ¿Queremos cambiar al presidente? Todo es perfectamente válido, siempre que se argumente desde un nivel práctico y no teórico. Y siempre que se proponga, por supuesto, por el bien del club y no desde la venganza o el ataque personal.
Yendo al final, por supuesto que Florentino no es intocable. Por supuesto que no es el dueño del club. Y, por eso, los socios deben exigirle rendición de cuentas y, si es necesario, despojarlo del enorme privilegio de ser el presidente del Real Madrid. Por suerte o por desgracia, la organización de los clubes deportivos se basa en órganos de gobierno, que deben ser, al menos, la Asamblea General, el Consejo de Administración y el Presidente. Así que, mientras las leyes no cambien, no se trata tanto de si mantener o no a Florentino, sino de quién debería liderar el club. Se puede discutir si Florentino es un buen o mal presidente, pero creo que no hay duda de que no ha sido el peor de nuestra historia. Por lo tanto, cualquier debate sobre la continuidad de Florentino debe hacerse con las cartas sobre la mesa: ¿quién es la alternativa? ¿Cuáles son sus méritos? ¿Cuál es su programa? Solo basándose en alternativas se puede discutir la conveniencia o no de seguir con Florentino al mando. Defender la salida de Florentino sin decir quién es la alternativa, además de inútil e infantil, es peligroso. Si se presenta una alternativa con un programa concreto, podemos evaluar sin ningún problema si es mejor, igual o peor.
Continuando con el entrenador, debo empezar mostrando una gratitud infinita gratitud infinita a Álvaro Arbeloa, por varias razones. Primero, por aceptar tomar las riendas del primer equipo a mitad de temporada. Sé que ser entrenador del primer equipo es un gustazo para cualquiera en cualquier circunstancia, pero no todo el mundo está dispuesto a llegar en esa circunstancia. Es algo que no se debe dar por sentado. Por ejemplo, alguien muy solicitado, y casi anhelado, por muchos madridistas no quiso. Zidane lo hizo en su momento. Porque, por encima de cosas, tanto Zidane como Arbeloa son madridistas, de verdad. No esos que ven al Madrid solo como una forma de ganarse muy bien la vida. Sí, son profesionales. Pero en el fútbol aún hay sentimientos que lo cambian todo, y hay personas dispuestas a arriesgar y sacrificar su reputación futura para contribuir cuando realmente se necesita. Todo entrenador querría llegar al Madrid con un proyecto limpio, con una pretemporada por delante y con capacidad de decisión. Pero como este es el mundo real y ese óptimo no siempre es posible, no todo el mundo acepta la segunda (o tercera mejor opción) de llegar como ha llegado Álvaro este año.
Pero la gratitud no es solo por aceptar el cargo. Es por defender al club en todas las áreas desde el primer hasta el último día. Desde que se fue Mourinho, es el único profesional del club que no ha mirado para otro lado ante la corrupción y que no ha dicho lo que la prensa quiere que diga. Eso ha tenido, y tendrá, un coste personal estratosférico para él. Y no es porque esté obligación, porque muchos otros han pasado por el club y han preferido callar ante la mafia, lo que por supuesto les ha reportado un mejor trato personal por parte de la mafia y mantener la pose de "caballero", aunque fuera a costa de tragar y, en última instancia, perjudicar al club.
En el área deportiva, los resultados no han acompañado hasta el final, pero la competitividad en la Champions League, lejos de la mafia nacional, sí. Arbeloa ha demostrado capacidad técnica y táctica para entrenar a cualquier equipo. Su equipo eliminó al Manchester City con un ejercicio de superioridad, en ambos partidos, digno de las mejores épocas del Madrid. Contra el Bayern compitieron, compitieron, más en la vuelta que en la ida, y la eliminatoria pudo caer de cualquier lado. Faltó un poco de precisión y un poco de suerte. Sin las competiciones nacionales, sin la mafia nacional, la nota de Arbeloa habría sido un notable alto, porque en el Madrid solo se consigue levantando la Champions League. En las competiciones nacionales, el Real Madrid solo aspira a ganar el torneo cuando hay una incomparecencia del rival o cuando los astros se alinean para formar una plantilla con un nivel físico/técnico absolutamente diferencial. Y es muy difícil mantener la cohesión del grupo, la confianza y el buen ambiente (fundamental en el fútbol en el fútbol para lograr un buen juego) cuando la distancia con el líder se agranda inexorablemente jornada tras jornada, debido a decisiones ya tomadas con anterioridad, y premeditadamente, en un despacho. Digo esto con Florentino como presidente, como lo dije con Calderón y como lo diría si el presidente del Real Madrid fuera el propio Papa León XIV. Si Arbeloa se gana la confianza de un equipo (extranjero, por supuesto), le irá muy bien. Espero que la consiga, porque se lo merece.
Y parece que Arbeloa no continuará como entrenador. Muy probablemente Mourinho, otro "di noi", lo sustituirá. Sí, quiero que venga Mourinho, igual que quería que viniera Arbeloa en enero. Pero parto de una premisa muy clara: el Real Madrid no va a ganar títulos en España salvo que sea por una catástrofe del Barcelona o una alineación planetaria imposible. Llegará Mourinho, llegarán fichajes, mucha ilusión en la afición. Pero en el primer partido de Liga, en esos Levantes, Mallorcas, Rayos u Osasunas, el hándicap de la corrupción en España seguirá siendo el mismo; ese hándicap que te permite ganar algunos partidos, pero que, a la larga, te imposibilita competir durante 38 jornadas. Por mucho que cambie la actitud y los jugadores formen una unidad con Mourinho, por mucho que sean amigos dentro y fuera del campo, por mucho que los de arriba se entiendan, será imposible competir. Y en el primer partido, Mourinho se morderá la lengua; en el segundo, un poco menos; y en el tercero, será él mismo, como debe ser. La prensa hará su papel: le dirá al espectador que lo que han visto con sus ojos no es realidad; que la realidad es lo que ellos dicen; que lo que ayer era penalti para el Barcelona, hoy no lo es para el Madrid, porque sí; que lo que ayer era roja contra el rival de Lamine Yamal, hoy es una jugada normal y que Vinicius se equivoca al quejarse. Desgraciadamente, cualquiera que no haya estado ciego en los últimos 20 años lo sabe.
Dicho esto, sí, el deber del Madrid es intentarlo. Para, de esta manera, llegar con las mejores opciones a la competición que no parece corrupta, aunque a veces te perjudiquen: la Champions League. Y volveremos a lo mismo: si en la Liga el Madrid se queda atrás (lo que se asegurarán de que suceda), el Madrid lo apostará todo a la Champions: o ganas, o fracasas. Porque los títulos nacionales sirven como bálsamo para los fracasos continentales. Y, cuando tienes la corrupción a tu favor, es muy fácil que ese bálsamo llegue. Tan fácil como difícil es para el rival. Por supuesto, la estética puede ser muy diferente a la de este año. Bastará con que no se peleen entre ellos para que las cosas mejoren. Pero cualquiera que haya estado cerca de un vestuario sabe que es más fácil llevarse bien cuando se gana que cuando se pierde.
Llegamos así a los jugadores. Partimos de que todos los jugadores con contrato son activos del club, por lo que deben ser utilizados de una u otra manera. No suelo comprar los mensajes mayoritarios (de ahí que me suelan etiquetar de oficialista), pero no voy a nadar de oficialista), pero no voy a nadar contra corriente solo por hacerlo. Creo que el ataque del Madrid (para mí, mucho más que la defensa) no ha funcionado este año. No significa que sea culpa exclusiva de los atacantes, sino que todo el sistema ofensivo, desde la defensa hasta la delantera, se ha estancado mucho más de lo deseable en demasiados partidos. Más allá de buscar culpables, debemos buscar soluciones.
Se ha generado el debate de si vender a Vinicius, a Mbappé, a ambos o a ninguno. Voy a ser claro: si el Madrid tuviera la oportunidad de deshacerse de Mbappé sin demasiado daño económico (básicamente cubriendo lo que queda por amortizar de la prima de fichaje), debería hacerlo. Su actitud, más allá de sus números, no ha sido la mejor. Dentro y fuera del campo. Si a eso le sumamos que el ataque con él no ha fluido, ni jugando con dos ni con tres, quedan pocos argumentos para su continuidad. Liberar su ficha abriría un mundo de posibilidades.
El caso de Vinicius me parece diferente. Su aportación ofensiva ha sido menor que otros años, pero hay varios factores por los que prefiero su continuidad: primero, que ya ha demostrado en el Madrid de lo que es capaz: es capaz de marcar, asistir y presionar como pocos. Hacerlo en otro club y en otro contexto no me aporta nada, pero hacerlo en el Madrid, sí. Doy muy poca importancia al famoso enfado por quejarse de ser sustituido: el clásico dice que siempre debes preferir jugadores que se enfadan por no jugarlo todo. No es que esté de acuerdo con esa frase, pero es cierto que he visto estrellas de todos los colores refunfuñar por una sustitución, incluidos Cristiano, Ronaldo Nazario, Messi, Mijatovic, y un sinfín etcétera.
En el resto del campo, creo que, más allá de la lucha, el Real Madrid no puede repetir un centro del campo con Tchouameni, Valverde, Güler y Bellingham. Dadas las circunstancias, creo que la salida de Valverde podría ser positiva a medio plazo, aunque se perdería mucha resistencia física y motor y habría que reemplazarlo. Tchouameni es como Pogba en que a veces parece muy bueno y a veces muy malo. Y todo depende de cómo funcione el equipo: cuando el Madrid busca presión más arriba (algo incompatible con Mbappé), Tchouameni se multiplica y sus acciones quirúrgicas destacan. Si el Madrid se repliega y se deja dominar, Tchouameni no tiene la cintura ni la velocidad de movimiento para llegar a todo y termina descubriendo espacios que los rivales explotan. El caso de Bellingham sigue en el aire para mí: en términos periodísticos, diría que lo pondría en el mercado, pero solo lo vendería por una oferta difícil de rechazar. Si se queda, es utilizable en un contexto táctico diferente, algo que, como Vinicius, ya ha demostrado. Si no se queda, no parece imposible encontrar alternativas que rindan. Doy por hecho que Nico Paz será traído de vuelta. Sin la salida de Bellingham, se necesitaría un refuerzo en el centro del campo, no sé si titular, pero alguien que pudiera contribuir en muchos partidos. El perfil sería más similar al de Güler que al de Tchouameni, ciertamente. Un centro del campo con Tchouameni, Güler (la única buena noticia de la temporada), Nico Paz y Bellingham (o quien lo reemplazara), creo que podría mejorar mucho al actual.
En defensa, no renovaría a Carvajal. Más allá de jugar más o menos, no parece que su papel de capitán haya tenido gran influencia en el vestuario. Alexander-Arnold ha tenido una temporada muy decepcionante, en mi opinión. Pero creo que se merece una segunda oportunidad y que puede contribuir mucho más la próxima temporada. Parece evidente que no podemos contar con Militao y Mendy. Y que podemos contar poco con Rüdiger, por lo que es urgente fichar y fichar mucho. Huijsen, dado el contexto general del grupo, puede tener una nota apenas aprobatoria en la nota final del curso. Carreras ha ido de más a menos, y sus declaraciones parecen inapropiadas para un jugador del Real Madrid. El precio pagado condiciona mucho las opciones. Se quedará, pero alguien debe hablar con él. Asencio y Fran García parecen complementos decentes para jugar minutos en la liga o en una situación de emergencia. Es urgente, por lo tanto, fichar centrales y un lateral derecho. Al final, vamos a terminar extrañando a Coentrão y a Carvalho.
Concluyo pronto: el madridismo es más fuerte cuando está unido. Eso no significa estar unidos en torno al oficialismo, a Florentino o a Mourinho. Significa no dar alas al enemigo, no minimizar el impacto de la corrupción sistémica que vivimos en España y que afecta decisivamente a nuestro club, y no perderse en guerras de jugadores, aunque todos podamos preferir a unos sobre otros. Debemos exigir la actitud correcta a los jugadores, dentro y fuera del campo, como los profesionales que son. A pesar de lo que muchos piensen, no creo que la plantilla era tan mala, aunque está claro que algunas cosas no han funcionado como se esperaba. Cuanto antes se rectifique, mejor.
Pero termino con lo mismo: de nada sirve hacer las cosas bien si la corrupción se mantiene. Es la mayor deuda de la presidencia de Florentino: no sufrir la corrupción, que nunca debería achacarse a la víctima, sino no haber usado la fuerza del Real Madrid para actuar con la máxima contundencia cuando era oportuno. Cuando uno está en un cargo durante tanto tiempo, es fácil cometer errores. Y este es, en mi opinión, el mayor error de la Era Florentino. Espero que se arrepare haber intentado arreglar las cosas con diplomacia y haber intentado arreglar el fútbol europeo de la mano del club más corrupto de la historia del deporte. Tratando de olvidar esos errores pasados, si en los próximos meses se logra una sanción por parte de la UEFA o la FIFA, consideraremos que la espera valió la pena; de lo contrario, habremos fracasado como club, a nivel institucional y como afición, ya que también estuvo en nuestras manos haber presionado mucho más.
Finalmente, un consejo para los madridistas: nada es accidental. Los ataques internos disfrazados de autocrítica no siempre son lo que parecen. Hay mucha gente, disfrazada de madridista, que se mueve por su propio interés. Cuando las cosas van bien, callan; cuando van mal, aparecen desde las sombras para contribuir a la desestabilización, al malestar del aficionado y a sacudir el árbol, a ver si cae algo. Sin dejar de lado la autocrítica, no compremos los discursos populistas de aquellos que solo se aman solo se aman a sí mismos.
Hala Madrid.


