La inteligencia artificial multiplica las capacidades de los profesionales experimentados, pero podría estar debilitando el camino que permite a los jóvenes adquirir esa misma experiencia.
En tiempos de IA y agentes, pocos grupos profesionales parecen tan expuestos a esta transformación como los recién egresados, en especial de carreras donde esta revolución ha pegado más fuerte, como las carreras de informática y derecho, pero probablemente se extienda muy pronto a otras relacionadas con la industria de los servicios.
En mi experiencia profesional, las labores que llamamos “agénticas” son coordinadas y supervisadas de mejor manera por profesionales experimentados o seniors. La razón es que son capaces de alinear de mejor manera a los agentes respecto a los objetivos del problema a resolver, dan mejores instrucciones y hacen críticas más acertadas respecto a los resultados obtenidos, con lo cual tanto el agente como el senior se van potenciando mutuamente; las correcciones permiten perfeccionar las instrucciones y los procesos futuros, mientras el senior absorbe el conocimiento adquirido, en una estrecha relación simbiótica.
Hasta hace no mucho, las empresas delegaban en los trabajadores novatos aquellas tareas no críticas, pero necesarias, como las labores repetitivas o la recopilación y el ordenamiento de información, entre otras. Hoy, muchas de estas tareas menores las realiza la IA en pocos segundos, reduciendo de un plumazo las oportunidades que tenían los recién llegados para demostrar sus habilidades profesionales, adquirir experiencia y mejorar su posición frente a sus colegas y jefaturas.
Y es que un profesional junior, si bien viene con muchos conocimientos frescos y mucha energía, carece de la experiencia y el criterio que te da la praxis de la profesión. A esto se suma que lo que enseñan en universidades e institutos no siempre es directamente aplicable en la industria real. Cuando un junior opera con IA/agentes, muchas veces no los cuestiona suficientemente y, cuando lo hace, no siempre cuenta con el criterio necesario; mientras en apariencia los resultados pueden ser equivalentes entre junior y senior usando la IA, estudios recientes como el realizado por investigadores de Google Research muestran que este atajo puede mejorar la calidad del trabajo de un principiante hoy, sin que eso necesariamente se traduzca en el desarrollo de los “músculos” mentales y el juicio crítico que lo convertirán en un experto mañana.
Además, hay ciertos proyectos que no finalizan con el entregable, sino que su resultado real se mide en el mediano/largo plazo, durante la operación en producción. Es el caso de las plataformas de software en la nube o SaaS, donde la retención del cliente a largo plazo es incluso más importante que la misma venta. En estos proyectos, los seniors sobresalen porque no solo son capaces de guiar a los agentes que programan, sino porque tienden a simplificar y estandarizar la arquitectura con el fin de reducir al mínimo el costo operativo futuro, incluyendo la probabilidad de errores e indisponibilidad del servicio. Y este es un ejercicio que sólo la seguridad de la expertiz te puede dar, ya que implica muchas veces contradecir a la IA. Un junior usualmente acepta y confía con mayor facilidad en lo que hace el agente, dando instrucciones poco específicas (o muy específicas) y auto-aceptar caminos y ramificaciones que complejizan innecesariamente el software, encareciendo la operación, mantención y los cambios futuros.
Esta es sin duda una tremenda oportunidad para los profesionales experimentados: no solo sus capacidades se multiplican, sino que muy probablemente vean fortalecida su posición laboral durante los próximos años, considerando el hecho de que la responsabilidad por una labor hecha con IA seguirá recayendo en personas y organizaciones, desde el representante legal de una empresa hasta el jefe de un área. Y esto tiene una explicación simple: no se puede castigar o sancionar legalmente a una IA por un trabajo mal hecho: siempre habrá un humano dando la cara (por ahora).
Pero ¿y qué pasará con los profesionales jóvenes? . Una generación que enfrenta crecientes dificultades para incorporarse al mercado laboral y que, en tiempos de desinformación, también está expuesta a la manipulación, difícilmente podrá salir por sí sola de una crisis que podría agudizarse con la expansión de la IA en cada vez más industrias y aplicaciones. Debemos tener muy presente que la frustración, el tiempo libre forzado, la inexperiencia, la falta de responsabilidades reales y la ausencia de una perspectiva de vida pueden convertirse, en determinadas circunstancias, en el combustible perfecto para revueltas y estallidos sociales. La pregunta queda abierta.





