¿De qué trabajás? De mirar partidos de fútbol. Ojalá fuera tan simple como eso… Si bien una de las principales funciones de un secretario técnico es esa, su puesto es mucho más abarcativo. Y, en el fútbol moderno de hoy, es un engranaje clave para el director deportivo, a quien suele reportarle.
En Argentina, no todos los clubes tienen una secretaría técnica. Con el paso de los años, seguramente esto cambie y todas las instituciones ya cuenten con este puesto que, en Europa, ya es moneda corriente.
A diferencia de un director deportivo, que suele estar presente en negociaciones, charlar con el entrenador y el presidente/dueño del club, el secretario técnico es una especie de mano derecha del director deportivo. No obstante, dependiendo del perfil de cada uno, puede tener mayor o menor cercanía a cada uno de los actores antes nombrados.
Además, una de sus grandes funciones es mirar una cantidad incalculable de partidos, pero no como un simple espectador, sino para seguir a algún futbolista que puede ser un potencial objetivo en el mercado.
Esos partidos no son cualquier tipo de partidos: se buscan futbolistas acordes a la economía del club en cuestión y al perfil del jugador que esa institución requiere. Por citar un ejemplo, de nada sirve hacerle el seguimiento a un elemento que sólo sale por venta si donde trabaja el secretario técnico la capacidad económica da para fichar agentes libres o refuerzos a préstamo.
La secretaría técnica es la encargada de hacerle el “barrido” a la dirección deportiva. Presentarle una serie de nombres en las posiciones a reforzar para que el director deportivo termine de filtrar esos futbolistas y tomar la decisión de manera consensuada con el entrenador y el presidente/dueño del club. Así, se busca reducir el margen de error.
Además, su mirada no sólo está centrada en el plantel principal, sino también en la división reserva e inferiores. Más allá de que los propios futbolistas tienen sus representantes, un buen secretario técnico es capaz de conseguir oportunidades para jugadores interesantes de su club con el objetivo de que consigan minutos, vuelvan mejorados y con chances de jugar en primera.
Fernando Romano, que ocupa ese rol en Banfield, le contó a RTX Media: “Cuando el entrenador era Ariel Broggi, no iba a tener en cuenta a Lautaro Villegas. Nosotros veíamos que el chico tenía potencial. Por mi relación con el DT de Tristán Suárez, le sugerí el nombre. Hicimos un amistoso entre clubes para que lo vea en vivo, le gustó y lo fichó: el resultado fue que jugó casi siempre en la Primera Nacional (segunda categoría del fútbol argentino) y hoy es parte de los 20 futbolistas principales de Banfield”.
Una secretaría técnica es la única oficina del club que está abocada al fútbol profesional que no debe dejarse llevar por el resultado inmediato del fin de semana y puede planificar tranquilamente. No es un fusible como el entrenador o, en menor medida, el director deportivo. Su área, además, genera una base de datos importantísima para los clubes. El secretario técnico puede marcharse, pero esa información queda en la institución a disposición de su sucesor.
¿Es importante que un secretario técnico vaya a una práctica? Un ejemplo de algo que ocurrió en Racing sirve perfectamente para graficarlo. Adrián “Toto” Fernández estaba a préstamo desde San Telmo y durante todo el primer semestre de 2025 el entrenador Gustavo Costas le dio muy pocos minutos. Sin embargo, en las prácticas donde hacían fútbol los que no jugaban el fin de semana, su rendimiento era bueno y se le veía una interesante proyección. Por una recomendación de la secretaría técnica avalada por la dirección deportiva, Racing decidió ejecutar la opción de compra a mitad de ese año a cambio de US$800.000. Si lo hacía a fines de 2025, el valor era de 1.100.000.
La habilidad de un secretario técnico es hacerle entender al entrenador que, en los tiempos actuales, su área es un elemento más que los ayuda con diversos temas del mercado. Un punto importante de quienes tienen estos cargos pasa por las denominadas habilidades blandas: saber leer el panorama interno del club y a qué autoridad presentarle cada recomendación suya para lograr el consenso necesario y que la misma se ejecute.
A diferencia de lo que ocurre en Argentina, donde los directores deportivos siempre suelen ser elegidos más por su pasado glorioso en un club que por su capacidad, un secretario técnico está ajeno a esas situaciones y su selección está directamente relacionada con su conocimiento.
Independiente Rivadavia suele elegir futbolistas que, sin tanto cartel, luego terminan rindiendo. Y para eso es importante el rol de la secretaría técnica: “Nosotros veníamos siguiendo a Matías Fernández desde que estaba en Quilmes, lo vimos madurar en Excursionistas y lo trajimos a préstamo. “Se destacó mucho y lo terminamos comprando por un valor muy bajo (U$S110.000 por el 50%),” dijo Gastón Córdoba, a cargo de esa área.
Con menos cantidad de presencia que las direcciones deportivas, las secretarías técnicas empiezan a emerger en el fútbol argentino. Y eso, sin dudas, es algo interesante de cara a su crecimiento.





